Conspiración consumada

lunes, 6 de junio de 2016



Sostuvimos en este espacio que la candidatura de Mauricio Góngora fue designada con el propósito de perder como parte de un plan de conspiración del mismo PRI nacional para entregarle Quintana Roo a los Joaquín. La primera deducción fue un simple pregunta: ¿ por qué imponer al candidato más débil?
Quienes nos jactamos de conocer, al menos un poco, el sistema, no dábamos crédito de tal aberración política que estaba torcida de origen, y aún así,  ¿quitar a Chanito para imponer a Mauricio? fue equivalente a cambiar oro por caca. Los resultados están a la vista. Los “chanistas” (y lo dijo Mario Villanueva, también, no sólo nosotros) terminaron de fracturar al PRI de Q. Roo ante un situación de vergüenza mayúscula al tener a Mauricio Góngora como su abanderado, un tipo que resta, divide, traiciona y por estas “lindas cualidades” se convierte en un gran lastre más pesado que todas sus propiedades juntas no declaró.
A lo largo de la campaña, se vieron situaciones muy extrañas como el auto atentado de Félix González al inducir que lo filmen con su propio teléfono arrancando propaganda de Carlos Joaquín; la desaparición del gobernador Roberto Borge; el tráiler accidentado en Tamaulipas que sirvió para  exhibirle toda su mercancía que sería destinada para la campaña; la incondicional de Pedro Joaquín, Magaly Achach y su “muñeco de alambre” ofendiendo a los electores de Quintana Roo; el periodista y escritor Justo May editando un libro que salió 10 días antes de las elecciones en el cual abona a la teoría de la conspiración. Es decir. Fueron muchos mensajes  que indicaron y prepararon al pueblo para la alternancia.
Hoy, la conspiración del PRI está consumada. Quintana Roo ya fue entregado a los Joaquín posiblemente con el objetivo de financiar una campaña presidencial del poderoso grupo de Manlio Fabio Beltrones que es realmente el responsable de mover el pandero político del PRI, ante la ausencia política y operativa de Enrique Peña Nieto, de quien se dice está enfermo de cáncer, y por ende no atiende adecuadamente la política interna de su partido.
Pero aún así, seguramente, el presidente tiene puesta la mirada en alguien de su plena confianza para sucederlo, se dice que puede ser Chong, Videgaray o Nuño. A este último se le adjudica incluso la autoría de la salida del programa de Brozo, El Mañanero, por los constantes señalamiento del payaso tenebroso que perjudican sus aspiraciones presidenciales.
Sin duda, el grupo de Manlio competirá por debajo de la mesa por quedarse con la nominación presidencial del PRI, y para ello necesita dinero, y mucho. Hoy, alguien puede preguntar, pero con estos resultados puede costarle su cargo de presidente del PRI y pasar a los anales históricos como un perdedor, lo cual le restaría oportunidad de ser un abanderado competitivo en 2018. Sin embargo, sólo hago pregunta, ¿y si el tapado de ese grupo es Pedro Joaquín? 

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