¡Me moriré en mi terreno! Doña Alejandra Chan Poot encara la injusticia de Cristina Torres

martes, 27 de diciembre de 2016



Playa del Carmen, Q. Roo, Mx a 27 de Diciembre de 2016.- Doña Alejandra Chan Poot se ve en la incómoda necesidad de protestar públicamente, por primera vez en su vida, ante el abuso de Alberto Farfán, quien al amparo del ayuntamiento de Solidaridad, invadió más de 10 metros cuadrados de su propiedad para beneficiar la construcción de un hotel.


Sin embargo, para doña Alejandra, su propiedad es más que un bien, se trata de un lugar sagrado que construyó con su esposo, don Mateo Chuc Tamay (finado) hace 38 años, y en donde ambos juraron morir.

La protesta de doña Alejandra Chan Poot
Cuando adquirieron el predio de 50 por 25 metros, en 1978, cada mes, doña Alejandra cruzaba a Cozumel para pagárselo al gobierno, pues en aquellos años, este territorio pertenecía a ese municipio. Incluso aquellos abonos forman parte importante de la construcción de su patrimonio al darle el valor sentimental agregado, que no se compra con dinero. Recuerda que en esos ayeres únicamente habían 3 cruces al día hacia la Isla de las Golondrinas: a las 6 am, 3 pm y 6pm; y si por alguna razón no terminaban el trámite, no tenía más remedio que pernoctar obligadamente en la isla, pero no en un hotel o en casa de un familiar, sino en el parque Benito Juárez a pesar incluso de la lluvia, pues hace 38 años no habían opciones económicas para un hotel modesto y el dinero escaseaba, y tampoco tenían familiares a quien pedirles alojamiento.

Encarando la injusticia
Todas esas peripecias, incomodidades, sufrimientos y sacrificios por construir un patrimonio para su familia no tiene precio que valga. Fue el lugar en donde crecieron sus hijos, es mamá de los Chuc (Manuel, José, Jorge, Efraín y Javier) a quien les enseñó con orgullo la cultura del trabajo para que sean dignos descendientes de la grandiosa civilización maya.
Y hoy, el terreno es un santuario en memoria de quien fuera su esposo, don Mateo, que le hace recordarlo a cada momento, y en cada rincón…
Por ello, para doña Alejandra, tiene un valor que va mucho más allá de lo comercial, y ese tipo de idealismo no tiene precio que se compre con dinero, aunque no lo entienda Cristina Torres y Alberto Farfán.
Por la ubicación de la propiedad, que se encuentra a 3 cuadras del mar y una esquina del palacio municipal, no le faltan compradores que le ofrecen muchos dólares, pero que no son tentación para ella, precisamente porque no puede vender la construcción de su vida.
Lo único que desea doña Alejandra, una de las pioneras de Playa del Carmen, es que simplemente Alberto Farfán repare el daño que le hizo a su terreno, el lugar en donde ella desea morir cuando le llegue la hora, tal y como juró con su esposo.
Es una cuestión de sentimientos, y por defender su predio no le importa manifestarse contra la injusticia que representa el actual régimen municipal, aunque sea incómodo hacerlo, porque la edificación de la vida familiar que hizo con los años, bien vale hasta la vida.

2 comentarios:

Los administradores y funcionarios deben entender que no todo se resuelve con dinero, hay gente que luchó por sus tierras y no es justo que se las despojen por un "protegido" del gobierno. Pedimos justicia y que la Presidenta tome cartas en el asunto. El arquitecto Farfán está infringiendo las leyes al invadir propiedad privada. Que entienda que no todo se arregla con dinero, el terrero tiene un valor que va más allá de lo monetario, es un valor sentimental y emocional, un valor que no tiene precio.

Esperemos que se haga justicia y no por ser familiar o conocido de un político quede impune.

Y que se demuestre realmente el cambio que los ciudadanos playenses esperaban.

Y que no se comparen con el otro montón de impunidades que esta pasando el país por culpa de personas como esta.

Y no quedando al ojo del país si no de todo el mundo.

Claramente nos hemos dado cuenta que al Gobierno del país le vale un carajo.

Que bueno seria que nuestro hermoso municipio este en la mira de todo el mundo pero no por cosas como esta. Si no de cosas realmente buenas.



Esperemos que se haga justicia y esperamos el cambio que los playenses quieren.

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